miércoles, 24 de octubre de 2012
martes, 23 de octubre de 2012
Ella desea cocaina mientras sus peces se ahogan en pensamientos
Piensa y suele oler lo poco que me queda.
Las larvas suben por mi brazo y me besan.
Nadie exala lus latidos.
Ella me besa sin saber que existo.
No piensa en mi seudo levantamiento.
No cree en mis verdades.
No existo en sus tierras y menos en sus montañas.
Creo no poder besarla una ves más.
Que de blanco me maquilla.
Ahora me pide polvos magicos.
Son las calles humedas las que exitan sus ojos.
Señorita liberese de ese dolor.
No siento su olor.
No tenga pudor.
Deje de inhalar que me quema las pestañas.
Grito sin sentido y los puntos que me dejan en coma.
Dama miserable se olvida del cabellero en el tablero.
Señorita de escapes no se escape con mi desenfado.
No masturbe mi lengua con dulces.
Pida perdon por cada latido.
Y me quedo aquí servido.
Viendo como se ahogan sus peces.
Desde el sillon de la decepción.
Que me pide lo que ya se me agotó.
Las larvas suben por mi brazo y me besan.
Nadie exala lus latidos.
Ella me besa sin saber que existo.
No piensa en mi seudo levantamiento.
No cree en mis verdades.
No existo en sus tierras y menos en sus montañas.
Creo no poder besarla una ves más.
Que de blanco me maquilla.
Ahora me pide polvos magicos.
Son las calles humedas las que exitan sus ojos.
Señorita liberese de ese dolor.
No siento su olor.
No tenga pudor.
Deje de inhalar que me quema las pestañas.
Grito sin sentido y los puntos que me dejan en coma.
Dama miserable se olvida del cabellero en el tablero.
Señorita de escapes no se escape con mi desenfado.
No masturbe mi lengua con dulces.
Pida perdon por cada latido.
Y me quedo aquí servido.
Viendo como se ahogan sus peces.
Desde el sillon de la decepción.
Que me pide lo que ya se me agotó.
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